|
|
|||||
|
|||||
:: Izabel Telles :: Traducción de Teresa - teresa_0001@hotmail.com ¿Qué gano yo cuando me engancho en este movimiento global que considera que el ser humano está constituido de muchos cuerpos: físico, mental y espiritual? Ciertamente, ganas conciencia y dimensión. Ganas además una sensación deliciosa de que somos todos uno y de que aquello que yo no consigo hacer solo, puedo pedir ayuda para que otros seres iguales a mí puedan ayudarme. No necesariamente con el cuerpo físico, sino con el mental o espiritual. En una situación de soledad, por ejemplo, puedes cerrar los ojos e imaginar que existe un círculo de personas que está a tu alrededor emanando hacia ti luz, calor, apoyo, fuerza, o aquello que estés necesitando. Si prefieres imaginar que son personas muy elevadas que están ayudándote o incluso personas queridas que ya han muerto, entonces esta rueda podrá ser imaginada con seres iluminados del mundo espiritual. Los ángeles están en ese mundo de luz y levedad donde no hay densidad y el proceso de cura se da de forma milagrosa. Hoy, por ejemplo, me he despertado temprano para escribir este artículo. Conecté el computador y noté que el tema central del mismo no estaba presente en mi raciocinio. Respiré hondo, cerré los ojos y permití a mis oídos que se abriesen para que yo pudiese escuchar claramente aquello que el Universo deseaba que yo escribiese. Mis dedos comenzaron a tocar las teclas y cuando miré estaba describiendo algo en que creo mucho, pero que ni siquiera sabía que estuviese tan claro dentro de mi. Como siempre repito, hay un maravilloso y completo mundo dentro de tu cuerpo mental. Si te permites adentrarte en esa dimensión, habrás de vivenciar experiencias verdaderamente reales dentro del mundo de la imaginación y entrar en contacto con fuerzas y energías que ni siquiera imaginabas poseer. Esto es lo que Jesús llamaba Milagros. Contactar con el mundo interno y descubrir allí al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo. Experimenta ahora mismo: Cierra los ojos e imagina ante ti una montaña. Esta montaña representa todo aquello que te impide ampliar tu conciencia. Entonces, imagínate alejando esta montaña por tu lado izquierdo y contempla ahora frente a ti el camino que va hasta el sol. Luego respira y abre los ojos. ¿Has visto cómo la fe en la imaginación mueve montañas? Os amo.
|
|
|
||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||